jueves, 24 de septiembre de 2015

Namaste

Creo que voy a tardar unos días en poder escribir sobre algunas experiencias en este país, Nepal. Me crea una enorme pena el pensar todo lo que se ha perdido y no se podrá recuperar , cultural y humanamente hablando.
Por eso este post, lo dedico a M y R, dos personas que me enseñaron a querer Nepal y disfrutarlo.
Y como no me quiero poner tristona…voy a hablar sobre ¡sus fiestas!

Escrito en septiembre 2010…
Mis aventuras montañeras han cesado, pero no las ¡AVENTURAS EN NEPAL!
Justo estos días comienza la fiesta más importante de todo el país, EL DASHAIN, realmente celebración hindú, pero bueno , ya se sabe que cuando hay una fiesta todo el mundo se quiere apuntar al carro.


Esta fiesta me hace mucha gracias, que coincida con los días grandes de mi tierra, y me sorprende porque  aquí las fiestas se deciden según la luna y otras festividades que la rodean.
El porque de esta festividad, es la victoria de una diosa hindú sobre todas las fuerzas del mal; el problema que el modo de celebración es sacrificando animales, tiñendo templos y calles de sangre…
Eso se hace sobre todo en zonas rurales, ya que también es una fiesta de reunión familiar y la capital, Katmandú, se queda vacía. Todo cerrado, no hay tráfico, no hay vida; raro, cuando es una ciudad llena de ruido y caos.



Bueno, así que he decidido irme a lo rural, así que me monté en un bus en el que iban varias personas también hacia sus pueblos, acompañados de algunos animales que habían comprado en la ciudad. Eso parecía el arca de Noe…¿pagarían billete? Porque alguno utilizaba hasta asiento.
Llegué a un pueblo y en el ``templo más importante´´todos estaban reunidos, notándose la diferencia de los que viven allí y los ``modernos´´ que llegan de la ciudad para el festejo. La celebración se alargaba, hablando y hablando…y de repente , ¡zas! Se decapitan a 2 cabras delante de todo el mundo, pero que solo podrán comer las personas más distinguidas. Y a partir de ahí queda la veda abierta para que todo el mundo que quiera, lleve su animal allí y lo decapiten, quedando bendecido.
Allí me senté en una terraza del pueblo viendo a la gente pasar con sus animales vivos (las gallinas cogidas en brazos como si fuesen niños pequeños, las cabras con una cuerda como quien lleva a su perro de paseo) y viéndoles regresar con los animales sin cabeza.


Cantos, ceremonias…y el gran día terminó. El segundo día es en el que se reúnen las familias para limpiar el animal; que  lo mejor era ver las grandes familias que mataban un búfalo, yak o buey y se ponían en la puerta de su casa a descuartizarlo, para que en el tercer y  cuarto día solo comer.
A partir del tercer día también es curioso que todo el mundo tiene que ir con la tika (punto rojo de la frente) y a parte de ponérselo ellos, se lo han de poner cuando vean a alguien importante en la familia o pueblo, o un gran amigo, por lo que terminan con toda la frente roja.

Días bonitos y experiencias que ya quedan en el recuerdo.




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